Comparto uno de los capítulos de The Coder Habits y cuya píldora de sabiduría, entre otras, es de las que más me gustan del libro.

Si crees que: 

  • Ser el único en tu empresa o departamento que domina o hace algo te da alguna ventaja...
  • Sentirte imprescindible te da un valor que permite mantenerte en tu puesto...
  • No compartir conocimiento entre tus compañeros te hará ser más valorado...

En definitiva, si crees que fomentar las islas de conocimiento en tu propia empresa es bueno para ti, entonces tengo que decirte que estás equivocado. Esto es como el refrán aquel que dice "pan para hoy y hambre para mañana".

Y al revés, para una empresa, nada peor que depender de algunos empleados que son los únicos que dominan tal o cual tema.

Esto es lo que creo: como profesional no te interesa ser el único que domina algo imprescindible para tu compañía (salvo que quieras dedicarte a ello el resto de tu vida...). Y al revés, para una compañía, nada peor que depender de estas personas que poseen esas islas de conocimiento.

¿Eres bueno innovando y aportando soluciones únicas? Perfecto, pero entonces haz tu trabajo, prepáralo para que lo asuman otros (delegar) y sigue desarrollando tus mejores virtudes en otras áreas y otras soluciones, puesto que es ahí donde aportas valor (y así seguirás creciendo profesionalmente).

Hasta el día de hoy, todavía no me he encontrado ninguna situación o área de conocimiento en ningún proyecto que no pueda asumir un buen profesional avispado en unas semanas. Por tanto, la sensación de imprescindibilidad (si es que existe esa palabra), es eso, no es más que una sensación.

Yo he tenido alguna experiencia dolorosa al respecto (y creo que aprendí la lección), y me temo que esta actitud personal no puede hacer más que ponerte piedras en tu desarrollo profesional, al margen de que una compañía nunca debería depender de individuos con esa concepción personal.

Por esa razón, uno de los hábitos que más me gustan (por el valor que creo que aporta) de The Coder Habits, es el 32, cuyo título es, precisamente, "No fomentes islas de conocimiento", y que quiero compartir en esta entrada.

Creer que ser el único en saber hacer algo extraordinariamente complejo o técnico te da alguna ventaja, es de profesionales ingenuos y principiantes: lo que crees que es una ventaja a corto plazo, se convierte en una pesada losa a medio y largo plazo (impidiendo que progreses en otras áreas de tu carrera al estancarte en ese algo concreto en lo que eres tan bueno...).

Aquí va el capítulo, que, como todos los del libro, es breve y va al grano.

{ #32 - No fomentes islas de conocimiento }

Este es un patrón que, lamentablemente, he encontrado a menudo y que creo que hace muchísimo daño en nuestro sector, por eso lo incluyo como un hábito (más bien un anti-hábito).


Hay quienes tienen la tentación de pensar que si son ellos las únicas personas que dominan algo en concreto en la empresa o en el departamento, los únicos que entienden sobre ese tema esencial o los únicos a los que la empresa puede recurrir para resolver tal problema, entonces tienen asegurado un puesto de trabajo (se han parapetado en él y, sin darse cuenta, están cavando su propia tumba profesional).


Estas personas están lejos de conocer lo más mínimo todas esas «habilidades suaves» («soft skills») de las que he hablado anteriormente.


Y también son personas inseguras y con muy baja autoestima, me temo.


La seguridad de un buen profesional no está en apropiarte para ti solo algo que nadie más en tu organización puede hacer, creyendo que así vas a conservar tu puesto, tu estatus o lo que sea de por vida. La auténtica seguridad consiste en saber que puedes resolver problemas porque tus habilidades y actitudes te lo permiten, nada más, de modo que el buen profesional no huye de nuevos retos (que vienen siempre disfrazados de problemas) sino que los afrontan con la energía de la superación personal.
Apropiarte de una isla de conocimiento, además de mezquino, te hace débil, porque te está impidiendo que puedas crecer profesionalmente y, créeme, cualquiera terminará dominando aquello que quieres proteger a menos que se lo proponga.


Yo caí una vez en este error (hace mucho, ¡eh!), y de hecho hablo de este episodio en «El Libro Negro del Programador». ¿Resultado? Me di cuenta de que «ser el único que sabía hacer aquello» me estaba bloqueando en la escalera corporativa y limitando mi crecimiento. Tomé nota y reaccioné a tiempo.


Visto desde otro ángulo, si tienes responsabilidades sobre un equipo, impide que existan islas de conocimiento, es un riesgo que te puede pasar factura, a ti y a tu

Este y otros hábitos que permiten mejorar como profesional, están descritos en mi último libro The Coder Habits: Los 39 hábitos del programador profesional.

 

Rafael Gómez Blanes Rafael Gómez Blanes
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