Al igual que cualquier otra actividad, programar "bien" no es solo cuestión de conocimientos técnicos, sino de saber "trabajar correctamente", en un entorno en el que padecemos cada vez más una epidemia de dispositivos y aplicaciones que compiten por nuestra atención las veinticuatro horas del día y que terminan, a menos que lo evites, por consumir gran parte de tu tiempo de forma improductiva y, lo peor, impidiéndote estar concentrado en una tarea más de unos pocos minutos.

Estamos ante una enfermedad del siglo XXI: la incapacidad cada vez mayor de mantener la atención y la concentración.

Leí hace unas semanas este artículo que recomiendo "Focus and Deep Work — Your Secret Weapons to Becoming a 10X Developer", en el que habla sobre las técnicas que se utilizan para programar no solo mejor, sino más rápido, de modo que a partir de ese artículo, voy a hacer mis propias reflexiones, porque lo que sí puedo confirmar rotundamente es que los equipos y proyectos que mejor funcionan, no son los que trabajan más horas, sino los que trabajan mejor.

Hecho nº1: cualquier tarea de naturaleza creativa, necesita de una capacidad de concentración elevada.

Y ya sabemos que programar bien, es más que un arte.

Hace un tiempo leí el libro de Cal Newport "Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World" (está en inglés pero hay un resumen en castellano), y en él se afirma que la "atención" va a ser un recurso cada vez más escaso, de modo que los mejores profesionales (y los más demandados) serán aquellos que gestionen mejor su atención y su capacidad de concentración.

No puedo estar más de acuerdo, ya que yo mismo, si echo la vista atrás y veo cómo se trabajaba hace quince años o al inicio de mi carrera profesional, veo que hay muchas diferencias. No hace tanto, las posibilidades de distracción e interrupción eran mucho menores; éramos, digamos, personas menos dispersas en tanto que lo que teníamos a nuestra disposición para aprovechar los ratos muertos del metro o el bus, eran un periódico, un libro o un reproductor de mp3. Ahora llevamos un smartphone que nos da todo eso y mucho más en el mismo dispositivo, incluida una infinidad de opciones, distracciones, interrupciones y formas de perder el tiempo. 

Hecho nº2: prueba a poner el móvil en modo avión una hora y a programar sin conexión a Internet tan solo con el IDE abierto. ¿Te sientes nervioso o como si te faltara algo? Chungo.

Vivimos estresados innecesariamente con interrupciones que casi nunca nos aportan algo, confundiendo el ocio con saber trabajar bien: es cierto que podemos controlar las interrupciones hasta cierto punto, pero para ser realista, pocas personas lo hacen, porque esa notificación de tus colegas o pareja, esa noticia de última hora o el último mensaje de un primo tuyo en Facebook, te saca de la tarea aburrida que estás haciendo por un instante, de modo parece que así se pasa el día mucho más ameno, pero no te das cuenta de que apenas has podido concentrarte en nada y, por tanto, lo que podías haber terminado en una hora, tardas varias, con un resultado acumulativo desastroso a lo largo del mes.

Hecho nº3: pagas un precio muy alto por esa dispersión continua, aunque no sea evidente.

Como desarrolladores de software, este efecto es devastador, puesto que como sabemos, debemos tomar decisiones de diseño continuamente (microdiseños), debemos estar atentos a cualquier posibilidad de refactorización, etc., y nuestro trabajo es en gran medida acumulativo: construimos software sobre lo que hicimos ayer, antes de ayer, etc.

Hecho nº4: escribirás mejor software cuanto más seas capaz de permanecer concentrado. No hay más.

Hay quien puede permanecer una hora en esa inmersión mental como mucho, otros dos o tres. Perder la concentración nos cuesta una media de veinte minutos para volver al mismo estado en que teníamos antes, y si sabemos que solo podemos hacer un buen trabajo (y en menos tiempo), estando concentrados, entonces esto es una necesidad obligada.

Hay muchas razones que nos impiden trabajar concentrados (a lo mejor te suenan):

  • Interrupciones telefónicas.
  • Un compañero de al lado muy pesado.
  • Avisos de notificaciones continuas desde el móvil o la barra de tareas de tu sistema operativo.
  • Reuniones improvisadas.
  • Mantener el cliente de correo abierto continuamente y estar atento a nuevos emails en la bandeja de entrada.
  • Tener en la cabeza ese ronroneo continuo de algo incómodo que tienes que hacer durante el día...

El entorno puede que tampoco ayude:

  • Trabajas en una oficina con ruido constante y con muchas distracciones visuales.
  • Tu lugar de trabajo es hostil y, por alguna razón, no te encuentras cómodo en él.
  • Tienes el escritorio hecho unos zorros, sin darte cuenta de que ese desorden afecta también a tu concentración.

Pero, ¿cómo trabajar centrado en una tarea durante un tiempo razonable para terminarla bien y en poco tiempo?

Aquí van algunos consejos que aplico desde hace mucho tiempo:

  • Suelo tener cada día identificadas las tareas que debo realizar. Parece una trivialidad, pero saber qué diez asuntos tienes que atender en las próximas horas, te produce la sensación de trabajar en un entorno más controlado y tranquilo, y esto favorece la capacidad de concentración.
  • Te quitas de encima en primer lugar las tareas que menos te gustan. Nada peor que trabajar sabiendo que aún te queda pendiente esa llamada incómoda o ese informe aburridísimo que tienes que terminar.
  • Si tienes la opción del teletrabajo, encuentra un lugar cómodo y que te inspire donde sepas que no te van a interrumpir.
  • Cierra cualquier cosa que te pueda molestar mientras estás realizando la tarea (gestor de correo, notificaciones, pones el móvil en silencio, etc.).
  • Si es necesario, indica con alguna señal a tus compañeros que en la próxima hora necesitas que no te interrumpan.
  • Autosecuéstrate: indica a tus reponsables o compañeros que hoy, de diez a dos, quieres dejar de existir para el mundo para centrarte al máximo en algunas tareas difíciles y exigentes que tienes por delante. Esto funciona de maravillas, aunque parezca de excéntricos.
  • Evita responder a llamadas en el periodo en que estás inmerso en la tarea.
  • Reduce al máximo la necesidad de trabajar colgado al teléfono continuamente: si acostumbras a que te llamen para todo, serán los demás quienes gestionen tu tiempo, y no tú, cuando, de verdad, en muy pocas ocasiones hay algo verdaderamente urgente que atender. Por extraño que parezca, a los clientes también se les puede instruir para que su forma de contacto eficiente contigo sea el correo.
  • Si tu jefe no es receptivo en relación a esto, cómprale un ejemplar de Deep Work o explícale que lo que quieres es ser más productivo y aumentar la calidad de lo que haces.
  • Implanta la técnica del Pomodoro para la realización de tus tareas.
  • Deja las tareas de diseño y de desarrollo de código nuevo para las mañanas, y por la tarde las tareas de creación de tests, documentación, mejoras, etc. Después de dormir, el cerebro tiene más energía para las tareas creativas, aunque para esto, lo mejor es que te conozcas a ti mismo y sepas cuándo funcionas mejor según qué tipo de trabajo.
  • Dedica unos minutos por la tarde noche para repasar mentalmente, aunque sea por encima, lo que tienes que hacer al día siguiente. Mágicamente, en el día siguiente tienes que dedicar mucho menos esfuerzo para organizar la jornada.
  • Huye como de la peste de los vampiros de tiempo.
  • Anota tu productividad en forma de tareas realizadas, verás cómo haciendo pequeños cambios como los descritos anteriormente, vas a obtener mejores resultados.

Y si quieres ser todavía más frikie, dedica unos minutos al día a meditar cada cierto tiempo...

 

Rafael Gómez Blanes Rafael Gómez Blanes

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