Resulta sorprendente cómo pequeños pasos y hábitos consiguen con muy poco mejorar muchísimo la calidad de nuestro código; cuando hablamos de calidad entendemos también legibilidad, es decir, la facilidad o no de poder entender un pedazo de código leyéndolo tal como leemos un relato corto. Yo siempre digo que si se consigue entender de una o dos pasadas lo que hace un pedazo de código, entonces es que este apunta a estar bien hecho.

Ahora bien, ¿qué hacen por ahí esos trozos de código comentados que, lógicamente, no se van a ejecutar?.

Este es uno de los malos hábitos que debemos quitarnos de encima; el dejar rastros de código obsoleto va en contra de que este sea legible y fácil de entender.

Cualquiera que retome vuestro trabajo y se encuentre con él, lo primero que va a pensar es, ¿será esto un bug resuelto, lo habrán dejado ahí por alguna razón, será importante?. Este tipo de interrupciones en la lectura de líneas de software distraen del resto y crean dudas.

La razón por la que solemos dejar código comentado es obvia: nos cuesta mucho eliminar trabajo previo, pero es que precisamente esa labor de destrucción (eliminar algo que no está bien) y reconstrucción (re-crearlo para mejorarlo) es lo que aporta calidad a nuestro software. Entonces, ¿para qué dejar rastros de lo anterior?. Otra razón es que en ocasiones dudamos y no estamos seguros de las modificaciones que queremos introducir. Este último caso es fácil de resolver: una buena batería de tests nos deben indicar la solvencia o no de lo que cambiamos.

Por otra parte, ¿para qué está el repositorio de código?. Si modificamos algo y eliminamos un bloque, siempre lo podremos recuperar más adelante si hacemos una buena gestión en nuestro sistema de control de código fuente.

No es que haya que caer en extremismos; el desarrollar software tiene un componente lúdico y tampoco debemos ceñirnos rígidamente a las reglas, prácticas y buenos hábitos que sabemos que son necesarios para hacer un buen trabajo. Lo que indico aquí es que un software de producción y que debe ser mantenido y revisado, no debería tener bloques de código muerto.

"No dejemos código comentado: esto distrae a un futuro lector de nuestro trabajo y ensucia la solución"

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